sábado 23 de agosto de 2008

Me sentí estafado...

No sé como se hayan sentido los millones de jaliscienses que habitamos este Estado. No sé qué piensen en Guadalajara acerca de lo que voy a escribir, pero sí deseo desahogarme, porque la verdad, no es justo que nos haya dado atole con el dedo de la forma en la que primero Televisa y después el Gobierno de Jalisco hizo con nosotros.

¿A qué me refiero? Simple y llanamente a la autodenominada pomposamente "Telenovela de Vanguardia" con el título de "Las Tontas No Van Al Cielo".

Y este arranque de enojo contra un producto de Televisa, se preguntarán. Pues simple, porque esa dichosa telenovela se pagó con el dinero que todos y cada uno de nosotros jaliscienses le da cada quincena al señor Ismael Santiago Pineda Torres (bueno, al Impuesto Sobre Producto Trabajado), o el que se paga cada año con el predial o la tenencia. Con nuestros impuestos, pues.

La dichosa telenovelita de marras era una forma de "promover el Estado", según dijo el Gobernador, Emilio gonzález Márquez. Para esa promoción se le pagó a Televisa con un cheque por 67 millones de pesos, que es lo que dicen, porque nunca hubo total transparencia en dicho "donativo-promoción".

Como defensa dijeron que no eran 67, que eran 12 y eran en especie, es decir, cuartos de hotel y demás. Jaja.

La telenovela se iba a llamar originalmente "Las Estupidas No Van Al Cielo", denominación que ofendió al Instituto de la Mujer de Jalisco y terminó llamándose "Las Tontas", una forma menos despectiva de decir lo mismo.

Entre las "virtudes" de esta telenovela de vanguardia se encontraba que iban a dar mensajes de superación a las mujeres, que iban a enseñarlas a no dejarse de los maridos ponecuernos desobligados, así como enseñar a protegerse del sida, y demás cosas que se ven tan bonitas hoy en día. Y por supuesto, a Guadalajara llegarían toneladas y toneladas de turistas que buscarían los rincones de la Ciudad por los que Candy (la protagonista, encarnada por la ex Miss México, Jacky Bracamontes) lloraría sus penas o reiría sus alegrías.

De todo ese párrafo les diré qué hubo:
1.- a las mujeres les decían que no se dejaran de los hombres ponecuernos, que buscaran igualdad en sus aspiraciones y que debían estar enteradas de todo lo que hacen ellos, inclusive cuánto ganan.
2.- Con la trama del hijo del Tío Meño (un tío homosexual que estaba caracterizado como el típico gay de telenovela, pero un poco menos loca) nos hablaban de los riesgos de acostarte con la vecina sin protección.
Como pilón: Las ventajas de una cirugía plástica enfocada a hacer el bien y no sólo como presunción.
De las toneladas de turistas he de decir que se han de haber ido desilusionados porque Candy vivía en Tlaquepaque y derepente salía llorando y en menos que canta un gallo llegaba al teatro Degollado. Algo imposible, a no ser que fuéras el Sr. Spock, de viaje a las Estrellas.

A estas alturas han de decir que porqué me quejo de este producto, que era muy sencillo apagar la televisión o cambiarle de canal. lo admito, pero por mi trabajo (Sección espectáculos-cultura) tenía que estar al corriente de lo que ahí acontecía. Así que esto no fue por placer, fue por chamba.

En fin, el viernes 15 de agosto se dio el "¿final?" de este churro de vanguardia.

La frustración fue al máximo. Toda la semana nos vendieron que habría tres finales, uno por cada protagonista. Es decir, Candy y sus dos enamorados: Patricio (Valentino Lanús) y Santiago (Jaime Camil).
La producción fue de tres pesos, uno por cada final. ¿Y saben qué fue? Un recuento-resumen de lo que fue la telenovela.
1.- Patricio recordó toda su historia de amor con Candy, desde que se le declaró, pasando por la boda (con la escena de la ropa interior de Jacky Bracamontes en Acapulco) pasando por vivieron felices con cinco hijos.
2.- Candy recibe la propuesta de matrimonio por parte de Santiago, ya que ni su esposa ni su novia lo podían alejar de ella. Candy lo rechaza, es atropellada, muere y en un surrealista cielo con Polo Ortín con unas falsas alas de ángel le dicen que no puede entrar porque "Las Tontas no Van Al Cielo". Así o más barato. Candy regresa a la tierra como espíritu para darse cuenta que debía casarse con Santiago y final feliz.
3.- Santiago no se quiere casar con Candy, porque quiere que ella le ruegue para siempre. Ella se da cuenta de este asunto y decide irse, ¿a dónde creen? a Monterrey. Y aquí llega la escena más boba, estúpida y frustrante de la telenovela. Se acondicionó un pasillo de Televisa como aeropuerto y nos lo venden como "Aeropuerto Internacional de Guadalajara". ¿Quéeeeee? Por favor, ¿para eso se pagaron 67 millones de pesos? No puede ser...

En fin, es increíble como siguen haciendo telenovelas tan malas y quieran hacerle creer a la gente que son para bien. si querían promover el turismo de Guadalajara hubieran visto una serie como Sex and the City que tenía trama, era inteligente y promovía Nueva York de talforma que hasta hay un tour de Carrie. En él los turistas pueden recorrer puntos de interés que se vieron en capítulos clave de la serie. Aquí en Guadalajara no saldremos de Tlaquepaque, Chapala y el centro.

Lo malo es que la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre... ¿Verdad, Emilio?